Puede ser común entablar una conversación sobre la elección entre vivir en un pueblo o en una ciudad, ventajas y desventajas, pero…. ¿Sabemos que consideramos pueblo o municipio rural y qué una ciudad o municipio urbano?

Pues aunque os parezca mentira, qué se considera municipio rural o urbano ha generado siempre mucha controversia. Sobre todo, porque de que un municipio se considere rural o urbano dependen varias cosas, entre ellas la percepción de ayudas destinadas al desarrollo rural. En España, si tenemos en cuenta la Ley 45/2007, de 13 de diciembre, para el desarrollo sostenible del medio rural, consideramos, un municipio rural de pequeño tamaño aquel que posee una población residente inferior a los 5.000 habitantes y está integrado en el medio rural. En este sentido se considera medio rural “el espacio geográfico formado por la agregación de municipios o entidades locales menores definido por las administraciones competentes que posean una población inferior a 30.000 habitantes y una densidad inferior a los 100 habitantes por km2”.

En cambio, el Instituto Nacional de Estadística considera el criterio de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico), según el cual un municipio es rural cuando tiene menos de 10.000 habitantes. Hay otros criterios que se han ido publicando en los últimos años, pero no os queremos aburrir…, simplemente que conozcáis que vivir en un pueblo o en una ciudad, tiene implicaciones de todo tipo y hay que saber situarse 😉

COMIENZA EL DEBATE: PUEBLO VS CIUDAD

Tanto el pueblo como la ciudad te ofrecen experiencias muy distintas pero igualmente enriquecedoras según el rumbo en el que quieras enfocar tu vida. ¿Con cuál te quedas? Vamos a ver si podemos ayudarte.

VIVIENDA

Vital ¿verdad? Tener tu casita y echar raíces. Esto que llegado un momento todos buscamos varía mucho, mucho, si decidimos residir en una ciudad o en un pueblo.

A veces la búsqueda de tu nuevo hogar en una zona rural puede volverse muy compleja. Hay muchas viviendas cerradas que la gente no quiere alquilar o vender por ser la casa familiar a la que vuelven en vacaciones, o sencillamente casas abandonadas pendientes de acuerdos familiares. En otras ocasiones, puedes encontrarte una oferta variada de viviendas disponibles, desde casitas de pueblo a casas señoriales. Y como nos contaba Javi Sardinero (Artesano en la Aceña de la Borrega) en nuestro post “El cambio de vida de la ciudad al campo según sus protagonistas”, hacerte la casa que siempre has soñado, desde cero, y poco a poco según avanza tu nueva vida.

Y en cualquier caso, su precio se quedará a años luz de lo que cuesta hoy en día comprar una casa en la ciudad. Y si hablamos de alquiler esta diferencia es también muy notable.

Si tenemos en cuenta que el gasto en vivienda es el más importante en cualquier familia normal, ¿Quién crees que gana la batalla de la vivienda?

EMPLEO

Tanto en el pueblo como en la ciudad contar con una fuente de ingresos es clave para tu supervivencia. En este caso la situación más común es que gane la ciudad… ¿Cuánta gente durante años se ha movido a las grandes ciudades para conseguir un empleo? Está claro que la oferta es muchísimo mayor.

Sin embargo, con el paso del tiempo empiezan a surgir, gracias a los avances tecnológicos y a las nuevas capacidades que estamos adquiriendo para adaptarnos a un nuevo entorno en cambio constante, nuevas oportunidades en el medio rural, que si bien no son tan numerosos como en la ciudad, constituyen la base de lo que puede ser una gran oportunidad para ganarse la vida en el entorno que buscas.

Ahora mismo, puede que quieras mudarte al medio rural y sigas trabajando en remoto para tu empresa, como nos contaba Nacho Robredo (QUESERO de VALSALADA) en nuestro post “El cambio de vida de la ciudad al campo según sus protagonistas”, o te puedes animar a ser emprendedor digital si tienes claro a qué quieres dedicarte y tus capacidades que están esperando ser explotadas, o puede que quieras montar un negocio nuevo relacionado con el entorno en el que vas a vivir. O incluso, puedes encontrar trabajo en empresas del municipio al que te mudes, no sabes lo complicado que es para determinadas empresas punteras encontrar perfiles más técnicos que quieran irse a vivir al pueblo.

Mayor oferta de trabajo, en la ciudad seguro. Pero un reto es reto, y de los retos rurales ya me he visto que salen grandes ideas y se fomenta la creatividad. Es más, en un estudio que hicimos para el Instituto de la mujer y que verá la luz próximamente, se puso de manifiesto que las mujeres del medio rural son más emprendedoras que las que habitan en las ciudad. ¿Cuál es tu opción?

RITMO DE VIDA

La vida en el pueblo es sinónimo por lo general de tranquilidad, especialmente si lo comparas con el ritmo frenético de las grandes ciudades.

Está claro que en lo que a ritmo de vida se refiere, ciudad y pueblo son totalmente antónimos en la mayoría de los casos. Los ritmos son diferentes, y normalmente asociamos vivir en un pueblo con ritmos más lentos, menor estrés, ¿te gusta la tranquilidad?

No se puede negar que en los pueblos existe una paz especial que en ocasiones es difícil encontrar en las ciudades. Caminar por las calles sin aglomeraciones, no preocuparse por los atascos y poder disfrutar de un silencio absoluto si lo deseamos. Varios “caprichos” de la vida que en la ciudad pueden parecer inalcanzables. Sin duda, estas suelen pesar entre las razones de más peso para alejarse de las grandes ciudades.

En cuanto a ritmo de vida se refiere, el “rápido que no llego” nos suena más en las ciudades y hay muchos urbanitas sin tiempo para gozar de las pequeñas cosas. En el pueblo, esa tranquilidad se traduce en que dispones de tiempo para disfrutar de tus cosas ¿Te identificas?

VIDA SALUDABLE

Pensar en nuestra salud, también nos hace visualizar en mayor medida los pueblos, lugares en los que se respira un aire mucho más puro que en la ciudad. Este aire puro puede entrar en la receta para eliminar las sensaciones de estrés y ansiedad que a veces acompañan a los urbanitas. Las ciudades se caracterizan por mayor grado de contaminación (ruido y aire sobretodo), debido en gran parte a la industrialización y a los estilos de vida con mayor ritmo, como comentábamos antes. Es cierto que dependerá de la zona en la que vivas, pero la probabilidad de encontrarte con la contaminación acústica es bastante más alta que la de un pueblo.

Además, quien reside en un pueblo puede tener más su alcance una alimentación más natural y sana, incluso recolectada desde tu propio huerto. Tienes la posibilidad así de poder alimentarte de manera más saludable, a través de productos que directamente se obtienen de la tierra y van al plato, bien de tu propia cosecha, o de pequeños productores de tu entorno. Aunque cada vez surgen más iniciativas para acercar la alimentación sana a los urbanitas, a través de plataformas de productores o de empresas como Achipámpanos que instalan huertos verticales en tiendas y restaurantes para producir cultivos de hoja y hierbas aromáticas, la realidad es que en la mayoría de casos los productos tendrán que haber hecho muchos más kilómetros, lo cual incrementa la huella de carbono de los mismos ¡a la vez que el precio!

La vida rural es más una vida caracterizada por la cercanía a los recursos naturales y materiales orgánicos. Como es de suponer, la biodiversidad es mayor y puedes estar en permanente contacto con la naturaleza. Te da la oportunidad de conocer y preocuparte más por el entorno que te rodea, disfrutar del cuidado de los animales (si estás dispuesto a hacerlo de verdad), salir a andar o correr en la paz más absoluta…

Esa sensación “sanadora” de abrir la ventana y ver la naturaleza, ver espacio abierto, respirar aire fresco, salir por las noches y ver las estrellas sin contaminación lumínica, en un paseo, conocer mucho más el entorno natural que te rodea, notar más las estaciones con los cambios de la vegetación,… ¡son tantas las sensaciones!

SERVICIOS

Aunque en los puntos anteriores parece que podemos tener claro quién gana, llegamos a un punto crítico que ha llevado ya a muchas familias a tener que abandonar las zonas rurales. Especialmente cuando formas una familia, el contar con servicios básicos cerca es una prioridad. El centro de salud o médico rural, guarderías, colegios, institutos, bancos, farmacias,…

Este es uno de los grandes problemas a los que se enfrentan los “ruralitas”. Dependiendo del tamaño del pueblo puedes tener acceso a todos estos servicios o no, y es importante conocer si quieres convertirte en “nerorural” a qué te vas a enfrentar y con qué limitaciones te encontrarás. Aunque es cierto que van surgiendo iniciativas privadas para salvar este aspecto, como es el caso de la empresa La Exclusiva que reparte comida a domicilio a los más mayores de varios pueblos de Soria, en los que los clientes pueden ser directamente los hijos o nietos que se preocupan porque sus mayores coman bien, la falta de distribuidores, tiendas, y todo lo antes mencionado, dificultan el día a día de familias, niños y mayores.

Sin duda las ciudades están más cerca de la tecnología y la ciencia, de los hospitales preparados y que cuentan con más maquinaria y personal. Vivir en la ciudad en este caso te facilita muchas acciones del día a día que, viviendo en un pueblo, te llevaría un mayor tiempo o esfuerzo hacer. Ir a la compra y encontrar todo aquello que desees, poder ir a un hospital cercano en caso de urgencia o pedir comida a domicilio se hace mucho más fácil si vives en una gran urbe.

RELACIONES Y VECINDAD

Puede que notes en los pueblos que tienes menos intimidad, todos sabrán lo que haces casi en cada momento y se “sentirán con derecho” a saberlo… Pero a su vez te integrarás en una comunidad cercana que seguro estará dispuesta a echarte una mano en lo que necesites.

Es común que las personas que viven en áreas rurales se conozcan más entre sí y tengan una vida más cercana, siendo vital y agradable la cooperación en el día y día y la ayuda o el apoyo en el cuidado familiar o del entorno. El intercambio de tareas por el beneficio mutuo, suele ser más común en las zonas rurales.

En un pueblo saludarse por la calle es totalmente habitual y tus vecinos pasarán a ser casi parte de tu familia, contarás con ellos para las necesidades y problemas cotidianos que te puedan surgir. Estas son algunas de las mejores aportaciones de la vida en un pueblo.

¿Qué pasa en la ciudad? Pues que te sonarán más frases como; no sé ni quienes son mis vecinos, no me cruzo a nadie, he pedido ayuda para descargar una bici y la gente miró para otro lado, me he cruzado a mi vecina del quinto haciendo la compra y ha hecho como que no me ha visto,… Todas estas anécdotas han surgido en conversaciones con amigos y compañeros de trabajo.

Si es verdad que también se dice que la ciudad te ofrece muchas oportunidades de hacer nuevos amigos si lo deseas de manera más fácil y rápida, pero también es cierto que el anonimato en tu barrio está prácticamente asegurado si eliges pasar desapercibido.

En este aspecto, lo que es mejor o peor para ti dependerá mucho de tu propia personalidad ¿no crees?

OCIO Y CULTURA

La vida rural suele estar más ligada a una menor oferta cultural y de ocio. De todas formas, te puedes llevar alguna sorpresa en cuanto a ocio y movimiento cultural se refiere y ya hemos encontrado muchos ejemplos, como el caso de Pueblos en Arte. Una plataforma cultural que conecta el arte de las ciudades con el ámbito rural y al pueblo con el artista.

En cambio esto que en el pueblo es menos habitual, en una ciudad si estás aburrido y no sabes qué hacer, siempre que seas una persona activa y con ganas de hacer planes, vas a tener multitud de actividades donde elegir. Existe una gran variedad de planes alternativos y todos los días podrás encontrar opciones de ocio para todas las edades.

¿Qué prefieres? En cuanto a ocio se refiere en la ciudad podrás tener todas las opciones, pero en el pueblo todo puede quedar más relacionado con actuaciones en común y tus propias iniciativas.

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COMUNICACIONES

Y llegamos por último a otro de los “puntos negros” de nuestras zonas rurales. La cobertura de redes móviles y de internet es fundamental hoy tanto para tu comunicación básica, como probablemente para tu negocio si decides ser emprendedor rural. Vender tus productos online o trabajar en remoto, dependen en gran medida de las nuevas tecnologías e Internet. Sin embargo, a día de hoy, siguen existiendo zonas rurales donde las comunicaciones no están aseguradas. Para solventarlo, algunas iniciativas a nivel privado intentan ofrecer nuevas soluciones, como Inger Televisión en Aragón, pero es imposible que lleguen a alcanzar la gran superficie despoblada con la que contamos en España sin apoyo de la administración.

Por otro lado, en el pueblo se depende mucho del coche y la oferta de transporte público en estas zonas suele ser muy escasa. Según el tipo de municipio escogido, es probable que ¡Vayas a necesitar el coche para todo en tu día a día! Si además tienes hijos, cuando cumplan los 18 años van a reclamar cierta independencia. Así que van a querer sacarse el carnet de conducir y que papá o mamá les deje el coche.
Esto se traduce en un importante gasto mensual en el/los coches. Es posible que necesites más de un vehículo en la familia.

Aquí no hay discusión si decimos que los “urbanitas”, generalmente tienen acceso a internet a demanda, a telefonía, y cuentas con otras opciones de transporte público que en los pueblos no encontrarás.

INFOGRAFÍA CON LAS DIFERENCIAS CLAVE, ¿POR CUÁL TE DECIDES?

A modo de resumen, te dejamos una infografía que resume los aspectos que te hemos desgranando, y que te ayudarán uno por uno a valorar qué es lo más preciado para ti y si están hech@ para la vida rural, o si por el contrario eres un completo urbanita.

Un aspecto muy importante, en este post hablamos de rural versus urbano. Pero, ¿realmente hay que elegir entre uno u otro? No, nosotras creemos que la ciudad y el medio urbano deben estar mucho más conectados de lo que lo están hoy. La elección del pueblo o la ciudad no implica que tengas que renunciar al otro, hay que estar conectados y ambos medios alimentarse el uno del otro. Que tú decidas vivir en un lugar porque te ofrece más posibilidades en un momento determinado de tu vida, no significa que tengas que rechazar la otra opción, ni que tu elección sea irreversible.