Esto es un post de invitado de la mano de Antonio Pérez, creador de La Última Dieta.

¡Qué lo disfrutes!


Durante 8 años que estuve viviendo en Inglaterra mi contacto con los productos locales ha sido mínimo.

Es decir, compraba todo lo que necesitaba en las grandes superficies, ya que no tenía mucho tiempo para hacer la compra y ésto me resultaba muy práctico.

¿Cuál fue el resultado? Pues bueno las frutas y verduras que compraban tenían una pinta espectacular. Deseaba de pegarles un bocado con sólo mirarlas.

Pero ahí quedaba todo. En cuanto las mordía me daba cuenta de que había comprado forraje del malo. Porque no sabían a nada. Eran insípidas. No sabían a nada.

Las frutas y verduras de los grandes supermercados no sabían a nada

Si cerraba los ojos no sabría si me estaba comiendo un tomate, una manzana o un melocotón. Sólo podría adivinarlo por la forma y la textura.

Ahora vivo en Manilva, Málaga, en un pueblo de unos 15.000 habitantes, y consumo productos locales a diario. Quizás no tengan una pinta tan buena como aquellas frutas y verduras que compraba en las grandes superficies del Reino Unido, pero huelen y saben a gloria.

El problema no fue el país, ya que tanto en un país como en otro puedes encontrar muy buenos productos. Por ejemplo, la calidad de la ternera en Inglaterra es mucho mayor que la calidad de la ternera aquí en España.

El problema fue que debido a mis circunstancias, durante mi etapa británica no tenía acceso a productos locales.

Qué son los productos locales

Antes de nada cuando hablamos de productos locales nos referimos a todos aquéllos que se comercializan en el mismo territorio donde se producen, ya sea localidad, área o región.

Los productos locales se comercializan en la zona en la que se producen

En los últimos años ha aumentado el consumo de productos locales. Este aumento es debido a que su consumo conlleva una serie de beneficios que te voy a explicar a lo largo del artículo.

Además, el producto alimenticio local responde con creces a las exigencias de los consumidores, cada vez más exigentes con la calidad de los productos que consumen.

Beneficios de consumir productos locales

El consumo de productos locales acarrea consigo unos beneficios. Éstos se reparten entre el consumidor, el vendedor local y el medio ambiente.

El consumidor porque adquiere unos productos de una calidad excelente.

El vendedor local porque da salida a sus productos y así obtiene beneficios que entre otras cosas irán a mejorar la producción del año siguiente.

El consumo de productos locales beneficia a la economía local, el consumidor y el medio ambiente

El medio ambiente porque no se va a ver dañado ni por residuos de pomposos embalajes, desperdicios, emisiones de los medios de transporte y además no variará el paisaje natural.

Entremos en detalle.

Son más frescos

Normalmente no será un producto que haya sufrido muchas modificaciones desde su producción. Sino que será comercializado tal cual.

De esta forma eliminamos la carga vacía de azúcares añadidos, grasas, sabores, conservantes, estabilizantes o colorantes añadidos de forma artificial.

Los productos locales son más frescos que los que han recorrido miles de Km

Por cierto, si te interesa la nutrición, aquí tienes un artículo con los 50 mejores blogs de nutrición en habla hispana.

Además como se comercializa en el mismo lugar que se produce, siempre será un producto más fresco que aquél que haya tenido que viajar miles de kilómetros o de aquél que venga desde un país o continente diferente.

Por esto nos vamos a asegurar obtener un sabor más auténtico. Un sabor digamos que más salvaje y cercano al campo.

Aquí el beneficiado sería el consumidor.

Sostenibilidad

Una consecuencia del consumo de productos locales es la sostenibilidad.

La palabra sostenibilidad implica equilibrio y largo plazo.

Equilibrio entre las tres partes implicadas: sociedad, economía y medio ambiente. Todas deben obtener beneficios.

Largo plazo porque no busca soluciones a corto plazo para obtener resultados inmediatos y limitados. Busca el beneficio común e ilimitado.

Ni la sociedad, ni la economía ni el medio ambiente deben abusar y romper este equilibrio ya que ello afectaría negativamente a las otras dos partes.

La sostenibilidad implica equilibrio y largo plazo

Lo más normal es que los intereses económicos se antepongan a los medioambientales y a los sociales.

Pero puede ocurrir lo contrario. Por ejemplo, piensa que propuestas medioambientales mal gestionadas pueden afectar negativamente a la economía y a la comunidad local.

Y lo mismo ocurre con los intereses sociales. Pueden cargarse la economía con subidas excesivas de impuestos.

O imagina que es una sociedad muy pobre y que para subsistir tiene que sobreexplotar los recursos medioambientales deteriorando el medio ambiente.

Por eso nunca se debe de romper este equilibrio.

El beneficiado en este caso sería el consumidor, la economía local y el medio ambiente.

Son productos de temporada

Pues en primer lugar lo que ocurre es que no forzamos el ritmo normal de la naturaleza.

Nuestros antepasados sólo consumían lo que la naturaleza les ofrecía en cada época del año sin necesidad de usar fertilizantes químicos. Hoy día esto ha cambiado y comemos frutas de invierno en verano y viceversa.

Esto conlleva un gran impacto ambiental debido a la huella de carbono que dejamos. Esta huella no es otra cosa que una forma de medir el impacto que deja una persona sobre el planeta en su vida cotidiana.

El consumo de productos fuera de temporada implica indirectamente un aumento de la huella de carbono

A continuación te presento un estudio que te puede sorprender.

Estudio

Puede parecer un poco sensacionalista, pero presta atención a lo que nos demuestra este estudio.

Nos explica que las verduras y hortalizas de invierno nos protegen mucho más ante cánceres mientras que las verduras y hortalizas de verano nos protegen más frente a enfermedades cardiovasculares.

Por ello es beneficioso aprovechar los alimentos de temporada de cada estación. Cada uno de su padre y de su madre. Cada uno con sus virtudes y cualidades.

Además consumir productos de temporada nos ayudaría a comer más frutas y verduras.

¿El motivo? Al estar de temporada sabor, aroma, frescura y atractivo son mucho mayores. Esto obviamente nos empuja a consumir más.

Y como no, si consumimos los productos de temporada impulsamos la economía y el desarrollo local ya que estos alimentos son de la tierra, contribuyendo por tanto a la fijación de la población local.

Es una relación win-win-win a tres bandas. Tanto el medio ambiente como el consumidor como la economía se verían beneficiados.

Conocemos de dónde vienen

Como hemos dicho antes, el consumidor es cada vez es más exigente con lo que come. Los escándalos alimentarios recientes han contribuido a ello.

Queremos saber:

  • Qué comemos.
  • Dónde se ha cultivado o dónde ha crecido.
  • Quién lo ha cultivado o criado.
  • Cómo lo ha cultivado o criado.

Nos fiamos más de los pequeños agricultores y ganaderos que viven en nuestra zona.

Yo soy de Manilva, Málaga. Aquí la uva es el producto estrella. Por ejemplo, yo siempre que como uva me aseguro que sea de aquí de la tierra porque, entre otros motivos, confío mucho en los productores locales.

Aquí el beneficiado es el consumidor.

Ayuda a la economía local

El consumo de productos locales beneficia a la economía de nuestra comunidad, nuestro pueblo.

Adquirimos servicios y compramos productos que se producen en la zona. Y eso tiene un impacto positivo, tanto para el propio vendedor como para todos los que viven en la zona.

El consumo de productos locales beneficia a toda la economía de la zona

Pongamos que tu vecino se dedica a cosechar aguacates. Si tú se los compras, él obtendrá más beneficios. Estos beneficios que él obtenga los empleará a groso modo en dos cosas:

  • Podrá gastar más en su vida cotidiana. Por ejemplo contrata a unos obreros locales para que le terminen el patio que tanto tiempo llevaba queriendo terminar.
  • Podrá invertir más en mejorar el producto. Es decir, en mejorar la cosecha. Por lo que además el consumidor también se verá beneficiado.

En este punto los beneficiados serían tanto el consumidor como la economía.

Lucha contra monopolios

¿Sabías que existen 10 empresas que controlan casi todo lo que consumimos a diario? Aquí te dejo el enlace a este gran artículo.

Aunque veas en los supermercados miles y miles de productos no te dejes de engañar. Han sido producidos y distribuidos por sólo unas cuantas empresas.

Al consumir productos de la zona estás luchando contra el abuso de los grandes monopolios

Entre ellas, fijan los precios finales y mandan sobre la producción.

En este caso el principio de sostenibilidad se rompe porque los intereses económicos se anteponen a los sociales o medio ambientales.

Por esto, si consumes productos locales estarás luchando contra el abuso de los grandes monopolios.

De la lucha contra los monopolios alimenticios se verían beneficiados tanto la comunidad como el medio ambiente principalmente.

Mejor precio

Un producto local por regla general pasa por muchas menos manos que un producto fabricado en otra región o país.

Imagina que un agricultor vende los tomates de su propia huerta en una cabaña que tiene allí mismo. Obviamente estos tomates sólo han pasado por sus manos, lo que quiere decir que a la hora de repartir beneficios todos irán hacia él.

Hay menos intermediarios a los que repartir en el mercado local

Esto significa que hay menos intermediarios que pagar, por lo que el precio del producto es menor.

En este punto el principal beneficiado sería el consumidor.

Reducen los desperdicios

Tal y como señalaba una resolución del Parlamento Europeo en el 2012, la cercanía en el consumo es una de las medidas para reducir el desperdicio.

Ya lo decía Tristram Stuart, uno de los líderes contra el desperdicio alimentario global, en su libro “Waste, uncovering the global food scandal”. 

En él nos explica cómo calcula que dos terceras partes de los productos se desperdician antes de llegar al consumidor por culpa de la cadena de intermediarios.

La cercanía en el consumo es una de las medidas para reducir el desperdicio

La venta directa de los productos locales al consumidor es un ejemplo de un canal corto de comercialización. Éstos se caracterizan por reducir el número de intermediarios entre la producción y el consumidor.

Es decir, el productor vende su propio producto directamente al consumidor. Es una venta directa en la que no hay intermediarios.

Las pérdidas y el desperdicio de alimentos ha sido mínima. Ha habido una manipulación mínima de alimentos.

El tiempo de conservación hasta venderse ha sido menor y ha tenido que estar menos tiempo en condiciones controladas ya que ha pasado por muchas menos manos.

¿Beneficiados? La economía, ya que el rendimiento del producto ha sido mucho mayor.

Reducen el embalaje

No es lo mismo comprar una bandeja de manzanas envueltas con papel de film que comprárselas a granel a tu vecino.

La necesidad de usar envases y material de embalaje aumenta cuando el producto tiene que recorrer grandes distancias hasta ser consumidos. Lo mismo ocurre cuando el producto tiene ser manipulado para cambiar de un medio de transporte a otro.

La necesidad de usar envases y material de embalaje aumenta cuando el producto tiene que recorrer grandes distancias

Cuando consumimos productos locales el transporte y la manipulación son mínimas. Por lo tanto, los residuos por embalaje también.

No hay duda de que el transporte internacional, e incluso nacional, de productos producen un aumento de los desechos y residuos asociados al embalaje de los mismos.

El beneficiado aquí es el medio ambiente.

Reducen las emisiones contaminantes

Cuando compras productos locales estás contribuyendo a cuidar el medio ambiente.

¿Y por qué?

Como las empresas o proveedores son de la zona, la distancia que tiene que recorrer la materia prima hasta su distribución es mínima.

Y como consecuencia, la emisión de gases asociados al transporte se reduce también, protegiendo así al medio ambiente de la emisión artificial y desmedida de gases que aceleran el efecto invernadero, y por lo tanto el cambio climático.

El transporte de productos desde lugares lejanos produce grandes cantidades de CO2. Esto es muy dañino para el medio ambiente, ya que contribuye al cambio climático además de ser insostenible.

Las emisiones de CO2 son muy dañinas para el medio ambiente

Food Miles

A principios de los noventas se introdujo el término “Food Miles” en el Reino Unido. Es una iniciativa que intenta promover el consumo local para que la distancia que recorran los alimentos hasta su consumo sea mínima y el daño media ambiental también.

Lo hace a través de una herramienta que te dice la distancia que ha recorrido un producto hasta que lo has consumido. Así eres más consciente de ello y la próxima vez que lo consumas quizás te pienses dos veces dónde comprarlo.

Alimentación Kilómetro 0

Otro término muy de moda hoy en día es la Alimentación Kilómetro 0. Es aquélla que se basa en la adquisición de productos cuya materia prima proceda de un radio inferior a 100 km respecto al consumidor.

Los alimentos kilómetro 0 no necesitan recorrer grandes distancias para ser consumidos. Esto conlleva a un ahorro considerable de la energía necesaria para transportarlos.

Esto es muy beneficioso para el medio ambiente ya que los combustibles fósiles son unos de los mayores contribuyentes al aumento de la contaminación y a la emisión de gases efecto invernadero.

El medio ambiente de nuevo es el principal beneficiado en este caso.

Conserva el paisaje natural

El consumo de productos locales promueve la conservación y el respeto de las especies autóctonas.

Esto contribuye a la creación y mantenimiento de paisajes variados y en equilibrio. Por supuesto también a la sostenibilidad.

Por ejemplo, imagina que vives en una zona dónde se cultiva la uva. Además, el lugar sitúa muy cerca de la playa y tiene unas temperaturas espectaculares a lo largo de todo el año.

La gente de la zona no consume demasiada uva local. Los que se dedican a su cultivo y venta tampoco se mueven demasiado porque están ocupados con sus trabajos del día a día.

¿Qué terminará ocurriendo? Pues que poco a poco el cultivo de la uva irá decreciendo y los dueños de las tierras al no ver beneficio venderán sus parcelas de viña a empresarios que por ejemplo se dediquen a la construcción.

Si la agricultura no genera beneficios se perderán las tierras agrarias

El paisaje natural de viñedos irá cambiando hasta convertirse en un puñado de edificios y casas edificadas a diestro y siniestro que destruirán el paisaje natural.

No es la única consecuencia. Puede ocurrir lo contrario. Imagina que en Francia se ha puesto de moda el consumo de uva procedente de Málaga. Los empresarios españoles verán una gran oportunidad de negocio.

Se talarán árboles y lo que haga falta para cultivar más y más uvas. Esto también conllevará a una modificación del paisaje natural.

El medio ambiente será el principal beneficiado.

Promueve la cultura de la zona

Si consumes productos locales, en muchos casos tendrás la oportunidad de conocer en persona a los productores de la zona.

Verás cómo viven, cómo es su día a día y seguro que sabrás un poco más sobre la cultura y la forma de vida no sólo de ellos, sino de sus antepasados.

No sólo eso sino que sabrás más sobre los productos autóctonos y los rasgos culturales de la zona.

Además tendrás más conocimiento sobre los procesos de producción, lo que provocará que seas más consciente de que con el mero acto de la compra estarás ayudando a la preservación del medio ambiente.

Los productos locales rebosan cultura y tradición de la zona

En una zona, en una región o en un país, es muy importante que la tradición, la cultura e incluso las profesiones de las personas que lo habitan no se pierdan. Son las señas de identidad de la zona. Y el consumo local promueve todo esto.

Aquí tenéis un artículo muy bueno sobre cómo es posible promover la cultura de la zona a través de las tradiciones.

La sociedad es la principal beneficiada en este aspecto

Apoyo a pequeños emprendedores

Al consumir productos locales ayudamos al emprendedor que ha dado el paso de montar su propia empresa.

Por lo tanto este consumo promueve la creación de pequeñas empresas en la zona que crearán nuevos puestos de trabajo local.

Consumir producto local ayuda a los pequeños emprendedores

Se fomentará que haya una mayor variedad de productos y servicios en la región.

Aquí los beneficiados serían tanto la sociedad como la economía.

Conclusiones

El consumo de productos locales es bueno tanto para la sociedad, como para la economía y el medio ambiente. Y ¡son más accesibles si vives en el medio rural!

Ahí no pierde nadie.

¿Por qué?

  1. Los productos que consumas serán más frescos.
  2. Existen muchísimas más probabilidades de que sea un consumo sostenible.
  3. Son productos de temporada, con los beneficios que ello conlleva.
  4. Conoces su origen.
  5. Ayudas a la economía local.
  6. Luchas contra los monopolios.
  7. Son más económicos.
  8. Se producen menos desperdicios del propio producto.
  9. Se producen menos residuos debido al embalaje.
  10. Se producen menos emisiones contaminantes debido al transporte de los mismos.
  11. Ayudas a la conservación del paisaje natural.
  12. Promueves la cultura de la zona.
  13. Apoyas a los pequeños emprendedores.

Por lo tanto y siempre que puedas, consume productos locales. Estarás contribuyendo a mejorar tanto a la sociedad, especialmente la rural, como la economía como el medio ambiente. ¡Y el medio rural te lo agradecerá!

Hay veces en las que no es posible comprar productos locales.

Por ejemplo cuando estás buscando un producto que no se produce en la zona.

O por ejemplo cuando sólo tienes media hora para hacer la compra y no puedes estar de aquí para allá en busca de un producto u otro.

Pero siempre que puedas consume productos locales. No dejes de escapar la oportunidad.

Bueno esto llega a su fin. Me lo he pasado muy bien escribiendo el artículo. Principalmente por dos motivos.

Uno porque firmemente creo que el consumo de productos locales es beneficioso en todos los aspectos.

Y dos porque me gusta ayudar a personas en lo que se me da bien, es decir, en la forma de alimentarse.

Mi nombre es Antonio Pérez del Río, Dietista-Nutricionista y Farmacéutico. Creé La Última Dieta con el propósito de enseñar a las personas a comer y de esta forma alcanzar un peso adecuado, sin necesidad de recurrir a suplementos, batidos, quemagrasas y demás chorradas.

Este soy yo

Además tengo un regalo para ti. Es la guía con las “10+1 Claves probadas para olvidarte de las dietas de una vez por todas”.

Estoy seguro de que no me he explicado tan bien como quería. Por ello te animo a que me dejes preguntas y comentarios. Estaré más que encantado de pasar unos minutos respondiendo a ellos.

Yo siempre que tengo la oportunidad consumo productos locales. Espero que tu hagas lo mismo. Un saludo.